por Rex Reverber! | Jun 3, 2026 | Noticias del Yermo
EL PRECIO DE LAS CHAPAS SE DESPLOMA TRAS HALLARSE UNA MÁQUINA DE REFRESCOS INTACTA
Por Rex Reverber, economista accidental desde que mi cartera empezó a valer menos que el ruido que hace.
Pánico en los mercados del sur: el precio de las chapas se desplomó ayer después de que una expedición encontrara una máquina expendedora de refrescos intacta, sellada y aparentemente repleta de tapones metálicos en perfecto estado. El hallazgo ha provocado la mayor crisis monetaria desde la Gran Estafa del Tapón Doble, aquel episodio histórico en el que media región descubrió que pintar círculos en arandelas no equivale a política fiscal.
La máquina apareció en el sótano de una estación de servicio sepultada bajo arena, escombros y varias capas de optimismo muerto. Según los exploradores, aún conservaba luces parpadeantes, un zumbido constante y un cartel que prometía “sabor familiar”. Al abrir el compartimento inferior, encontraron cientos, quizá miles, de chapas acumuladas en bolsas promocionales, cajas de recambio y un cajón etiquetado “por si acaso”. El “por si acaso”, queridos oyentes, acaba de darle una patada al sistema financiero.
En el mercado de Cruce Óxido, los precios cambiaron en cuestión de minutos. Un saco de harina pasó de costar veinte chapas a setenta, luego a dos tornillos, luego a “hablemos después de los disturbios”. Los comerciantes se acusaron mutuamente de devaluación, acaparamiento y mirar demasiado contentos la máquina. Un cambista fue visto intentando morder chapas para comprobar su autenticidad hasta que alguien le recordó que todas son auténticas y ese es precisamente el problema.
El Consejo Provisional de Intercambio, compuesto por mercaderes, contables armados y una cabra con derecho a veto, emitió un comunicado urgente asegurando que “la confianza sigue sólida”. El comunicado fue escrito en el reverso de una lista de precios tachada cinco veces, lo que no ayudó demasiado. Minutos después, la cabra abandonó la reunión con una bolsa de sal, alimentando rumores de fuga de capitales.
La crisis revela una verdad incómoda: nuestra economía se basa en pequeños discos metálicos procedentes de una civilización que también pensó que las piscinas de plástico eran una buena idea. Durante años, las chapas fueron útiles porque eran escasas, transportables y producían un sonido satisfactorio al arruinar a alguien. Pero si comienzan a aparecer depósitos intactos, cada máquina olvidada puede convertirse en una mina, un banco central o una bomba con sabor a cereza caducada.
Algunos proponen retirar las chapas nuevas de circulación hasta verificar su procedencia. Otros sugieren crear un patrón de valor respaldado por agua limpia, munición seca o promesas que duren más de un amanecer. Un grupo de burócratas del yermo ha presentado la idea de numerar cada chapa, sellarla, registrarla y cobrar una tasa por mirarla. La propuesta fue aplaudida por nadie y archivada en una caja marcada “futuras desgracias”.
Mientras tanto, los ciudadanos se adaptan. En varios puestos ya aceptan trueque directo: dos pilas por una manta, un chiste bueno por media cebolla, una disculpa sincera por nada porque nadie cree en ellas. Los más ancianos recuerdan con nostalgia los tiempos en que uno podía saber si era pobre simplemente contando. Ahora hace falta un economista, y eso sí que marca el fin de la civilización.
Un corresponsal del yermo intentó entrevistar a la máquina expendedora, que respondió tragándose tres monedas prebélicas y mostrando un mensaje ilegible. Algunos testigos afirman que sus luces parpadearon siguiendo el ritmo de una risa. Otros dicen que solo necesita mantenimiento. Ambas posibilidades son compatibles con el capitalismo.
Las autoridades recomiendan no entrar en pánico, recomendación que históricamente significa que el pánico ya ha comprado provisiones. Si poseen grandes cantidades de chapas, diversifiquen: inviertan en agua, medicinas, herramientas, semillas o amistades que no les roben dormidos. Si encuentran otra máquina intacta, no la abran frente a comerciantes sensibles.
Seguiremos la evolución de esta tormenta financiera. Hasta entonces, recuerden: el dinero vale lo que todos fingimos que vale. Y en el yermo, fingir es barato, pero cada día acepta menos cambio.
por Rex Reverber! | Jun 1, 2026 | Noticias del Yermo
SE BUSCA A UN BRAHMÍN CON DOS CABEZAS Y TRES OPINIONES POLÍTICAS
Por Rex Reverber, moderando este debate desde una distancia prudente y detrás de una mesa que ya ha sobrevivido a peores campañas.
Las autoridades locales de Plaza Remache han emitido una alerta para localizar a un brahmín de dos cabezas y, según el parte oficial, tres opiniones políticas claramente incompatibles entre sí. El animal, conocido por responder ocasionalmente al nombre de Ministro, interrumpió ayer una asamblea vecinal, mordió varias pancartas y logró dividir a la población en cuatro bandos, uno de los cuales insiste en que el brahmín tiene razón aunque no sabe en qué.
Ministro fue visto por primera vez durante una reunión sobre el reparto de agua, asunto que ya suele convertir a ciudadanos razonables en cuchillos con zapatos. El brahmín entró en la plaza arrastrando una cuerda, dos cubos vacíos y una dignidad extraña. Una de sus cabezas comenzó a mugir cada vez que alguien proponía racionamiento. La otra golpeaba el suelo cuando se hablaba de libre comercio. En un momento culminante, ambas intentaron comerse el acta de la reunión, lo que algunos interpretaron como una moción de censura.
El problema se agravó cuando varios vecinos aseguraron distinguir patrones en sus mugidos. Según Doña Beta, tejedora, vigilante voluntaria y enemiga declarada de las sopas aguadas, la cabeza izquierda defiende una redistribución solidaria de heno. La cabeza derecha, en cambio, parece apoyar la propiedad privada de abrevaderos y los incentivos fiscales para establos. La tercera opinión, que nadie sabe de dónde sale porque el animal solo tiene dos cabezas, se manifiesta mediante coces, eructos y una tendencia a sentarse sobre cualquier urna disponible.
Desde entonces, Ministro ha aparecido en al menos tres actos públicos. En el mitin del Consejo del Pozo, arrancó los carteles de ambos candidatos y se comió solo las promesas impresas en letra grande. En el debate sobre seguridad, empujó al alguacil contra un tonel y luego lamió su placa con aparente respeto institucional. En la inauguración de una nueva cerca comunal, la atravesó sin detenerse, gesto que algunos analistas califican de crítica directa a las fronteras artificiales.
La población está dividida. El Partido del Cubo Lleno acusa al brahmín de agente desestabilizador enviado por asentamientos rivales. La Liga del Heno Libre lo considera un pensador incomprendido. Un grupo de jóvenes ha comenzado a vender insignias con el lema “Muge por mí”, mientras los ancianos del pueblo recuerdan una época mejor en la que las bestias solo arruinaban cosechas y no consensos.
Las autoridades piden no acercarse al animal con panfletos, urnas, megáfonos ni preguntas cerradas. También recomiendan evitar frases como “¿y tú de qué lado estás?”, ya que la última persona que lo hizo recibió una respuesta simultánea en forma de lametón, cabezazo y pisotón. Los médicos describieron el diagnóstico como “participación democrática excesiva”.
Radio Rad-Yermo consultó a un especialista en ganado mutante, quien explicó que los brahmines de dos cabezas ya presentan desafíos de coordinación, apetito y filosofía básica. “Si además desarrolla una tercera postura ideológica”, añadió, “podríamos estar ante un caso de rumia dialéctica avanzada”. Cuando le preguntamos qué significa eso, contestó que necesitaba más fondos.
Mientras continúa la búsqueda, Plaza Remache ha suspendido sus asambleas hasta nuevo aviso o hasta que alguien encuentre una forma de contar votos que no puedan ser masticados. Algunos vecinos celebran la pausa. Otros temen que Ministro haya demostrado algo incómodo: quizá nuestros sistemas políticos no son tan distintos de un animal cansado, hambriento y lleno de contradicciones.
Si ven a un brahmín grande, polvoriento, con mirada de candidato y tendencia a interrumpir discursos, no intenten debatir. Ofrezcan agua, retrocedan despacio y avisen a las autoridades. Y recuerden: en el yermo, toda criatura tiene derecho a opinar. Lo peligroso empieza cuando la criatura descubre que la audiencia aplaude.
por Rex Reverber! | May 26, 2026 | Noticias del Yermo
FESTIVAL GASTRONÓMICO PREMIA POR TERCER AÑO CONSECUTIVO A UNA LATA CERRADA
Por Rex Reverber, retransmitiendo con el estómago vacío y la prudencia llena.
El Festival de Sabores Improbables celebró ayer su decimoséptima edición entre las ruinas del antiguo centro cívico de Sartenes Bajos, y por tercer año consecutivo el máximo galardón fue otorgado a una lata cerrada de origen desconocido. El jurado valoró su misterio, su integridad estructural, su resistencia emocional y, sobre todo, el hecho comprobable de que todavía no ha matado a nadie.
La lata ganadora, presentada bajo el nombre artístico de “Contenido Pendiente Nº 4”, fue colocada sobre un pedestal de madera carbonizada y escoltada por dos guardias con cucharas largas. Nadie sabe qué contiene. Las etiquetas se perdieron hace décadas, o quizá huyeron por vergüenza. El metal muestra abolladuras, manchas verdosas y una leve vibración cuando se le canta cerca, cualidades que el jurado describió como “complejidad aromática anticipada”.
El presidente del certamen, Don Páncreas Luján, defendió la decisión frente a las críticas. “En tiempos difíciles, la mejor comida es la que aún conserva posibilidades”, declaró. “Una lata cerrada puede ser sopa, carne, fruta, tornillos, aire viejo o una criatura con paciencia. Mientras no la abramos, es todas esas cosas a la vez. Eso es cocina conceptual”.
Los demás concursantes recibieron la noticia con resignación, rabia o gases. Entre los finalistas figuraban una tortilla de líquenes con grava fina, un caldo transparente de recuerdos de pollo, tres aceitunas compartidas entre nueve personas y una escultura comestible hecha con harina, barro y arrepentimiento. El premio del público fue para “Algo en Gelatina”, aunque el comité anuló la votación al descubrir que la gelatina había rellenado las papeletas.
La categoría de repostería tuvo momentos especialmente emotivos. Una anciana presentó un pastel de cumpleaños sin cumpleaños, elaborado con serrín dulce y una vela reutilizada de funeral. El jurado elogió “su valentía metafísica”, pero penalizó la presencia de una tuerca en el centro. La concursante replicó que la tuerca era la sorpresa. Hubo aplausos, lágrimas y una pequeña evacuación preventiva.
El festival nació hace veinte años como un intento de reunir recetas seguras para viajeros. Fracasó a los cuarenta minutos, cuando el primer recetario recomendó “oler con el ojo bueno”. Desde entonces, se ha convertido en una celebración de la supervivencia culinaria, la imaginación digestiva y esa forma muy yermense de mirar un plato y preguntarse si conviene bendecirlo, cocinarlo o dispararle.
La lata campeona acumula ya tres victorias, lo que ha generado acusaciones de favoritismo. Algunos cocineros sostienen que el jurado premia la ausencia de riesgo por encima del sabor. Otros sospechan que la lata contiene al propio jurado original, lo que explicaría su autoridad moral. Un grupo de jóvenes chefs radicales ha anunciado una protesta bajo el lema “Abran la lata o admitan que tienen miedo”. El lema perdió fuerza cuando la lata hizo un ruido breve desde dentro.
Radio Rad-Yermo consultó a expertos en conservación alimentaria, pero el más cercano se negó a opinar sin un bunker, una máscara y un testamento firmado por todos los presentes. Sí explicó que una lata sellada puede durar muchísimo tiempo, especialmente si su contenido ha desarrollado una civilización interna capaz de negociar su supervivencia.
El premio consiste en una cinta azul, cinco chapas y el derecho a no ser abierta durante otro año. La lata fue retirada del escenario entre vítores, murmullos y el sonido respetuoso de estómagos que preferían seguir vacíos antes que hacer preguntas.
Desde esta emisora felicitamos a “Contenido Pendiente Nº 4” por su nueva victoria y recordamos a nuestros oyentes que el hambre es terrible, pero la curiosidad mal cocinada lo es más. Si encuentran una lata sin etiqueta, mírenla con respeto. Puede contener cena, enfermedad o una metáfora. En cualquiera de los tres casos, mastiquen despacio.
por Rex Reverber! | May 23, 2026 | Noticias del Yermo
EL SHERIFF DE CHATARRA SECA DECLARA ILEGAL MIRAR FIJAMENTE AL HORIZONTE
Por Rex Reverber, desde una cabina inclinada donde el horizonte entra por la ventana aunque nadie le haya dado permiso.
Atención, habitantes de Chatarra Seca y alrededores: desde esta mañana queda prohibido mirar fijamente al horizonte durante más de siete segundos sin licencia municipal, testigo sobrio y justificante de propósito visual. La medida ha sido aprobada por la oficina del sheriff después de una cadena de duelos, discusiones filosóficas y accidentes con escupideras provocados, según el acta oficial, por “contemplaciones prolongadas de carácter sospechoso”.
El sheriff Mordisco Lane, conocido por su placa oxidada, su bigote desigual y su costumbre de disparar primero a los formularios, explicó la nueva ordenanza desde el porche de la antigua ferretería. “En este pueblo se mira lo justo”, declaró. “Uno puede mirar una puerta, una deuda, un vaso o a un enemigo razonable. Pero cuando un vecino se queda mirando el horizonte, nadie sabe si está pensando, retando o recordando algo que nos conviene tener enterrado”.
La crisis comenzó el pasado jueves, cuando dos buscadores de agua se encontraron en la calle principal al atardecer. Ambos miraban hacia el oeste. Ambos creyeron que el otro estaba mirando más lejos. La tensión escaló hasta convertirse en un duelo formal, interrumpido únicamente porque ninguno recordaba si debía disparar al contrincante o al concepto de destino. El médico local diagnosticó “melancolía balística leve” y recomendó reposo, vendas y menos poesía.
Desde entonces se han registrado doce incidentes similares. Un panadero fue acusado de desafiar al sol. Una anciana recibió una multa por observar “el más allá municipal” desde su mecedora. Un niño fue reprendido por preguntar qué había detrás de las montañas, pregunta que el consejo considera peligrosa porque podría fomentar excursiones, mapas o esperanza.
La nueva normativa establece tres categorías. Mirada casual: hasta tres segundos, sin coste. Mirada reflexiva: entre cuatro y siete segundos, permitida si el ciudadano no suspira. Mirada existencial: ocho segundos o más, requiere licencia, tasa de dos chapas y una declaración jurada de que no se está planeando abandonar el pueblo, iniciar una religión o retar a nadie a muerte por motivos atmosféricos.
Los comerciantes han reaccionado con rapidez. La tienda general ya vende gafas de cortesía con cristales opacos hacia el oeste. La cantina ofrece mesas “sin tentación panorámica”. Incluso el enterrador ha lanzado una promoción: “Si miraste demasiado lejos, nosotros te traemos de vuelta cerca”. En Chatarra Seca, el capitalismo no duerme; solo se agacha cuando silban las balas.
No todos están conformes. La Asociación de Viudas que Aún Miran Algo ha presentado una queja, argumentando que el horizonte es propiedad común de quien haya sobrevivido lo suficiente para verlo. “Nos quitaron el agua limpia, los trenes y la música sin interferencias”, dijo su portavoz, Doña Calamina. “Si ahora también nos quitan mirar al lejos, ¿qué nos queda? ¿Mirar al sheriff? Eso sí que debería requerir permiso”.
Radio Rad-Yermo intentó consultar a un experto en psicología de frontera, pero el único disponible se encontraba tumbado boca abajo en el suelo para evitar cualquier estímulo horizontal. Desde allí explicó que el horizonte produce efectos secundarios conocidos: nostalgia, ganas de marcharse, frases profundas y, en casos graves, planes. En el yermo, los planes suelen ser la antesala elegante de una emboscada.
Por ahora, los alguaciles patrullan con cronómetros de cocina y silbatos hechos de casquillos. Si sorprenden a alguien mirando demasiado, emiten una advertencia: “Baje la vista o declare sus intenciones”. En caso de reincidencia, el infractor deberá pasar una hora observando una pared de chapa sin metáforas.
Así que ya saben, amigos: en Chatarra Seca caminen con la barbilla baja, saluden sin profundidad y reserven sus grandes preguntas para interiores mal ventilados. El horizonte seguirá ahí, como siempre: prometiendo respuestas que no piensa entregar y cobrando por adelantado en tragedias pequeñas.
por Rex Reverber! | May 19, 2026 | Noticias del Yermo
OYENTES ASEGURAN QUE UNA CANCIÓN DE REX PREDICE ATAQUES DE SAQUEADORES
Por Rex Reverber, inocente hasta que la frecuencia demuestre lo contrario, y transmitiendo bajo asesoramiento legal de un loro disecado.
Querida audiencia de Radio Rad-Yermo: se ha extendido por varios asentamientos la teoría de que algunas canciones emitidas en este humilde agujero de estática predicen ataques de saqueadores. Como responsable de la programación, debo comenzar negándolo todo con la serenidad de un hombre que nunca ha usado un tocadiscos como oráculo, al menos no desde el incidente de los jueves.
La acusación nació en el puesto comercial de Aguja Partida, donde tres supervivientes aseguran que, minutos antes de una incursión de la banda conocida como Los Cucharones, Radio Rad-Yermo emitió una vieja canción cuyo estribillo repetía “cierren la puerta, cierren la puerta, que vienen por el pan”. La puerta no se cerró. El pan desapareció. También desaparecieron dos rifles, una bicicleta sin ruedas y el orgullo defensivo del asentamiento.
Desde entonces, varios oyentes han comenzado a anotar letras, pausas, interferencias y carraspeos míos con una dedicación que, francamente, me halaga y me preocupa. En la choza de comunicaciones de Loma Tuerca han cubierto una pared entera con hilos rojos, chinchetas, mapas de rutas saqueadoras y retratos míos recortados con expresión más culpable de lo habitual. Uno de los investigadores amateurs, un señor que responde al nombre de Profesor Chispa aunque nadie sabe de qué, afirma que “Rex no predice los ataques: los ataques obedecen a Rex”.
Permítanme aclarar que, si los saqueadores obedecieran mis emisiones, ya les habría ordenado bañarse, devolver los violines robados y dejar de escribir sus amenazas con faltas de ortografía. La realidad suele ser menos elegante: el yermo está lleno de coincidencias, bandidos supersticiosos y canciones compuestas por gente que ya sospechaba que el mundo acabaría mal.
Aun así, los casos se acumulan. En Pozo Lentilla, una balada sobre botas perdidas sonó justo antes de que un grupo armado robara todas las botas del almacén comunal, dejando a los vecinos con calcetines de combate y una sensación de destino muy mal calzado. En Barranco de la Siesta, una marcha alegre titulada “No abras la caja, Ramón” precedió al saqueo de una caja fuerte perteneciente, por desgracia, a un tal Ramón. Ramón se niega a hacer declaraciones porque dice que la radio ya sabe demasiado.
La posibilidad de que los saqueadores escuchen la emisora y usen las canciones como señal tampoco puede descartarse. Sería triste descubrir que nuestro programa sirve como calendario criminal, pero no sería la primera vez que la cultura termina financiando indirectamente a idiotas con munición. Hemos recomendado a las comunidades cambiar rutinas, reforzar guardias y desconfiar de cualquier banda armada que tararee en armonía.
Por supuesto, también existe una explicación más inquietante: que el yermo, en su infinita crueldad poética, haya aprendido a rimar. Después de dos siglos de polvo, radiación y promesas rotas, quizá los acontecimientos ya no ocurren por causa y efecto, sino por métrica. Primero el verso, luego la explosión. Primero el estribillo, luego el grito. Primero el locutor, luego el saqueo. No me miren así; yo solo pongo discos y finjo que controlo el volumen.
Para calmar los ánimos, Radio Rad-Yermo emitirá esta noche una selección musical cuidadosamente revisada por nuestro departamento de No Presagiar Catástrofes, compuesto por mí, una libreta y un detector de mentiras que explota cuando alguien menciona impuestos. Hemos eliminado temas con referencias a fuego, cuchillos, visitas inesperadas, puertas, tesoros, ganado, venganza, martes y cualquier verbo en futuro.
Si aun así su asentamiento es atacado después de una canción romántica sobre una licuadora, por favor envíen pruebas, supervivientes y, si queda, la licuadora. Seguiremos investigando con transparencia, responsabilidad y un pánico moderado. Hasta entonces, recuerden: si una melodía les avisa de peligro, no culpen al mensajero. Culpen al yermo, que tiene oído musical y un sentido del humor podrido.