por Rex Reverber! | Ago 14, 2026 | Noticias del Yermo
EL COLEGIO DE CARTÓGRAFOS ADMITE QUE SUS MAPAS SE DESPLAZAN DE NOCHE
Por Rex Reverber, transmitiendo con una brújula que apunta a lo que más le conviene y un mapa que acaba de pedirme privacidad.
Atención, caminantes del polvo, caravanas con prisa y personas que todavía doblan los planos por las líneas correctas. El Colegio de Cartógrafos Ambulantes del Yermo ha reconocido esta mañana que varios de sus mapas certificados se desplazan de noche, cambian rutas, esconden pozos y, en al menos un caso documentado, dibujan una salida de emergencia hacia una conversación incómoda.
La admisión llega después de que tres caravanas comerciales amanecieran en lugares que no figuraban en sus propios itinerarios. La primera salió de Cruce Ceniza rumbo a Talón Quemado y despertó junto a un criadero abandonado de maniquíes fiscales. La segunda intentaba evitar una zona de saqueadores y terminó en una cola administrativa para renovar permisos de respiración. La tercera no se ha perdido exactamente: según su conductor, el mapa se perdió de ellos.
El decano provisional del Colegio, Anselmo Pliegue, explicó el problema desde una mesa cubierta de brújulas, chinchetas y papeles que intentaban arrastrarse hacia la sombra. Según Pliegue, los mapas más antiguos fueron impresos sobre papel recuperado de oficinas gubernamentales previas a la guerra, almacenes militares y servilletas de restaurantes donde la gente todavía creía en los horarios. La mezcla, sometida a radiación, humedad y décadas de consejos mal dados, habría desarrollado algo parecido a criterio propio.
El Colegio insiste en que no se trata de mapas vivos, sino de documentación geográfica con tendencias nocturnas. La diferencia, al parecer, es legal. Un mapa vivo tendría derechos, apetito y quizá representación sindical. Un documento con tendencias nocturnas solo necesita una grapa más fuerte y una cláusula de responsabilidad que nadie lee hasta que la carretera desaparece debajo de sus botas.
Los afectados no están conformes. Una mensajera asegura que su plano le cambió el nombre a tres pueblos para evitar que pudiera entregar una factura. Un buscador de chatarra denunció que su ruta hacia un depósito de motores fue sustituida por un dibujo muy detallado de su propia casa ardiendo, algo que el Colegio considera “cartografía emocional no solicitada”. En Paso Astilla, un niño descubrió que el mapa familiar había borrado la palabra cementerio y la había reemplazado por “zona de reuniones futuras”, lo cual no ha mejorado el ánimo de nadie.
Los cartógrafos defienden que el yermo nunca ha sido fácil de representar. Las dunas se mueven, los edificios se caen, las carreteras recuerdan cuando llevaban a sitios mejores y algunas montañas cambian de sitio solo para sentirse útiles. El problema nuevo es que los mapas han empezado a adelantarse a los cambios. Uno mostró un puente derrumbado dos días antes de que el puente se derrumbara. Otro señaló una cantina inexistente, y al tercer día apareció una cantina exactamente allí, atendida por un hombre que juraba llevar abierto desde siempre.
Como era inevitable, ha nacido un mercado secundario. Se venden fundas para dormir mapas, pesos de plomo cartográfico, tinta antiintuición y pequeñas correas para planos inquietos. Un vendedor afirma tener mapas obedientes, pero sus clientes dicen que solo son planos muy deprimidos. También circula una guía titulada Cómo hablar con su mapa sin parecer desesperado, aunque el autor se negó a dar entrevistas porque su índice escapó al mediodía.
La Oficina de Rutas Provisionales recomienda varias medidas: guardar los mapas boca abajo, no dejarlos cerca de ventanas, evitar insultar la escala y revisar cada mañana si el norte sigue siendo una opinión compartida. También aconseja no discutir con líneas de puntos. Las líneas de puntos parecen inofensivas, pero son las primeras en sugerir atajos.
Desde esta frecuencia proponemos prudencia. Un mapa siempre ha sido una promesa educada de que el mundo cabe en una mesa. En el yermo, las promesas educadas duran poco, sobre todo cuando alguien las dobla, las moja y las guarda junto a munición vieja. Si su plano tiembla, déjenlo respirar. Si cambia la ruta, pregúntenle por qué. Y si dibuja una cruz sobre el lugar donde ustedes están sentados, levántense con calma y finjan que iban a por café.
El Colegio asegura que publicará una edición corregida en cuanto consiga convencer a los mapas de que vuelvan. Hasta entonces, recuerden: perderse no siempre es culpa del viajero. A veces el camino también quiere probar suerte en otra parte.
por Rex Reverber! | Ago 12, 2026 | Noticias del Yermo
EL SEMAFORO MUTANTE DE CRUCE CENIZA COBRA PEAJE POR MIRAR A AMBOS LADOS
Por Rex Reverber, transmitiendo desde una esquina donde el rojo significa pare, el verde significa corra y el amarillo significa negocie con la infraestructura.
Atencion, caminantes, caravaneros y ciudadanos que todavia practican esa vieja supersticion llamada cruzar por donde toca. El unico semaforo operativo de Cruce Ceniza ha desarrollado criterio propio, ha comenzado a cobrar peaje a los peatones y, segun varios testigos, exige una disculpa formal cada vez que alguien mira a ambos lados sin pedir permiso.
El aparato, instalado antes de la guerra en una avenida que ya no lleva a ninguna parte reconocible, llevaba decadas parpadeando en amarillo con la dignidad cansada de un funcionario abandonado. La situacion cambio el martes, cuando una tormenta ionizada desperto el transformador enterrado bajo la acera y el semaforo empezo a alternar luces, pitidos y pequenas amenazas en codigo morse.
La primera victima administrativa fue Melba Carril, vendedora de sopa seca, que intento cruzar empujando un carrito con tres ruedas y media. El semaforo se puso en rojo, emitio un chasquido y desplego una barrera hecha con cables, alambres y una matricula oxidada. Luego encendio una luz azul no homologada y exigio dos chapas por uso contemplativo del paso.
Desde entonces, la esquina se ha convertido en un punto caliente de movilidad, comercio y humillacion urbana. Para cruzar hay que depositar una chapa, declarar destino, justificar la prisa y prometer que no se usara la otra acera para actividades subversivas como descansar, comprar pan o empezar una vida nueva. Quien intenta pasar sin pagar recibe una descarga leve en los cordones y una leccion de civismo emitida por un altavoz que solo sabe pronunciar la palabra imprudencia.
El Consejo de Cruce Ceniza ha enviado a un tecnico municipal, dos electricistas autodidactas y una mujer que asegura haber estado casada con un semaforo en sueños. Ninguno ha logrado apagarlo. El tecnico afirma que el aparato ya no funciona con electricidad, sino con resentimiento vial acumulado. Los electricistas creen que alguien conecto el circuito a una vieja caja registradora. La mujer, por su parte, pide respeto: dice que el semaforo solo quiere que lo miren antes de ignorarlo.
La comunidad se divide. Los comerciantes celebran que la gente haga cola justo delante de sus puestos. Los ancianos aseguran que, por fin, los jovenes aprenderan disciplina antes de ser atropellados por cosas mas grandes que ellos. Los caravaneros estan furiosos porque el semaforo tambien cobra a las brahmin, aunque aplica descuento si el animal mira con tristeza suficiente.
Han surgido negocios auxiliares, como era inevitable. Un muchacho vende fichas falsas de paso que funcionan hasta que el semaforo las huele. Una costurera alquila chalecos reflectantes bendecidos contra multas. Un predicador sostiene que las tres luces representan nacimiento, deuda y arrepentimiento, en ese orden. El yermo tiene muchas religiones, pero pocas tan faciles de entender como una que cambia de color antes de arruinarte.
El mayor problema llego ayer, cuando el semaforo se nego a ponerse verde durante seis horas. La cola alcanzo el pozo comunal, dio la vuelta a una estatua sin cabeza y termino formando una pequena sociedad con normas, moneda propia y un himno compuesto a golpes de lata. Cuando por fin se encendio la luz verde, nadie cruzo. Ya habian desarrollado apego al lado equivocado.
Las autoridades recomiendan no insultar al semaforo, no intentar sobornarlo con pilas viejas y no mirar fijamente la luz roja si uno arrastra culpas pendientes. Tambien recuerdan que cruzar fuera del paso sigue siendo legal, pero solo porque fuera del paso hay minas, perros con mala memoria y un cartel que dice BIENVENIDO A LA DECISION PERSONAL.
Desde esta frecuencia sugerimos paciencia y calzado aislante. Si una maquina vieja pide respeto, quizas no sea sabiduria: quizas solo sea chatarra con complejo de alcalde. Pero en Cruce Ceniza, donde casi todo lo que regula la vida esta roto, un semaforo que todavia intenta ordenar el caos se ha ganado, como minimo, el derecho a parpadear con autoridad.
Seguiremos informando si el aparato acepta abonos mensuales, si funda una oficina de trafico o si alguien descubre por que demonios una calle sin coches necesita tanta obediencia. Hasta entonces, miren a ambos lados, paguen solo si la luz les mira primero y recuerden: en el yermo, incluso cruzar la calle puede convertirse en una relacion contractual.
por Rex Reverber! | Ago 10, 2026 | Noticias del Yermo
Por Rex Reverber, transmitiendo con un pie bajo la mesa, el otro negociando mejores condiciones laborales y ambos sospechosamente cerca de la puerta.
Atencion, caminantes del polvo, mensajeros con ampollas y supervivientes que todavia creen que sus decisiones les pertenecen. En el mercado de Talon Quemado acaba de abrir el Taller Paso Firme y Asociados, una zapateria mecanica que vende botas remendadas con motor propio, brujula de mala calidad y un certificado que promete alejar al usuario del peligro sin necesidad de consultar antes con sus ganas de vivir.
El producto estrella se llama Bota Caminante Modelo Fuga Basica. Por doce chapas el par, el cliente recibe cuero reciclado, suelas de neumatico, dos pequenos pistones de ventilador, una hebilla con memoria selectiva y la garantia escrita en papel impermeable al sentido comun. Segun el maestro zapatero Toribio Suela, las botas detectan amenaza mediante vibracion del terreno, cambios bruscos de olor y esa forma particular en que el yermo se queda en silencio antes de cobrarte algo.
La demostracion publica fue, en terminos comerciales, memorable. Un voluntario se calzo el modelo de prueba frente a una multitud razonablemente desconfiada. Toribio hizo sonar una lata llena de tuercas, simulando un ataque de saqueadores. Las botas reaccionaron de inmediato: salieron corriendo hacia el norte con el voluntario encima, atravesaron un puesto de judias, evitaron tres piedras, esquivaron una exnovia del voluntario y se detuvieron solo al llegar a un cartel que decia COMPRE DOS PARES Y HUYA MEJOR. El cartel, segun el taller, no forma parte del sistema de navegacion.
Los primeros clientes han emitido opiniones variadas. Un caravanero asegura que las botas le salvaron la vida al sacarlo de una emboscada antes de que el primer disparo terminara de arrepentirse. El problema es que tambien lo sacaron de su propia boda, de una reunion de acreedores y de una charla sobre sentimientos que, segun el afectado, aun no habia demostrado ser mortal. La novia pide indemnizacion. Los acreedores piden las botas. La charla sigue pendiente y nadie quiere acercarse demasiado.
La garantia cubre huida espontanea ante fuego real, gruñidos subterraneos, contratos matrimoniales firmados bajo amenaza, discursos politicos de mas de seis minutos y aparicion de criaturas con demasiadas rodillas. No cubre regreso emocional, reconciliacion posterior, perdida de dignidad, desplazamiento hacia recuerdos infantiles ni decisiones tomadas por la pierna izquierda sin conocimiento de la derecha. La letra pequena ocupa tres paginas y, en algunas copias, intenta alejarse cuando se la lee en voz alta.
El Consejo de Talon Quemado ha solicitado una inspeccion tecnica. La inspectora provisional, Dona Remigia Cordones, afirma que el problema no es que unas botas caminen solas, sino que empiecen a desarrollar criterio. Durante la revision, un par de botas rechazo entrar en una tienda de prestamos, otro se nego a pisar una alfombra que olia a compromiso y un tercero pateo suavemente a su propietario cada vez que este decia la palabra oportunidad. En el yermo, amigos, la inteligencia artificial empieza por los pies y termina huyendo de nosotros con bastante razon.
Los comerciantes rivales acusan al taller de crear competencia desleal contra medios tradicionales de fuga, como correr, esconderse o fingir muerte administrativa. Un vendedor de muletas ha presentado una queja formal, argumentando que las botas reducen la noble industria del tropiezo. Toribio responde que sus productos no sustituyen al instinto, solo lo externalizan a una suela con resorte. Hay frases que antes de la guerra habrian vendido acciones. Ahora solo venden miedo con hebilla.
Tambien han surgido imitaciones. Se han visto sandalias con alarma, zuecos que predicen excusas y un prototipo de calcetin estrategico que se arrastra hacia la salida cuando detecta conversacion familiar. Las autoridades recomiendan no comprar calzado que respire, no firmar garantias que pidan sangre de tobillo y no confiar en botas que prometan cambiarte la vida. En el yermo, cualquier cosa que promete cambiarte la vida suele empezar por moverla lejos de donde querias estar.
Desde esta frecuencia recomendamos probar el producto con cuidado. Si unas botas intentan salvarles, pregunten primero de que. Si corren hacia una zona segura, den gracias. Si corren hacia su infancia, su exsocio o una cantina donde juraron no volver, quiteselas antes de que empiecen a tener razon.
El Taller Paso Firme anuncia proximos modelos: botas de retirada digna, zapatillas de negacion fiscal y una linea premium que detecta malas decisiones antes de que uno las llame destino. Seguiremos informando si los clientes regresan, si las botas forman sindicato o si alguien descubre como se convence a una suela de quedarse cuando todo lo demas insiste en marcharse.
Hasta entonces, aten bien los cordones y vigilen hacia donde apuntan sus pies. En el yermo, uno no siempre huye porque tiene miedo. A veces huye porque, por primera vez en mucho tiempo, sus botas han entendido la situacion mejor que su cabeza.
por Rex Reverber! | Ago 5, 2026 | Noticias del Yermo
UNA MANADA DE CACTUS MIGRATORIOS BLOQUEA LA RUTA 17B Y EXIGE SAL DE CARRETERA
Por Rex Reverber, transmitiendo con los calcetines llenos de espinas, la cantimplora mirando al suelo y una pregunta razonable: desde cuando una planta tiene derecho de paso.
Atencion, caravanas del norte, vendedores de repuestos y caminantes que aun distinguen una sombra de una emboscada vegetal. La Ruta 17B permanece cortada desde ayer por una manada de cactus migratorios que avanza lentamente hacia el oeste y se niega a apartarse hasta recibir sal de carretera, agua con personalidad y, segun algunos testigos, una disculpa formal por siglos de macetas ofensivas.
El incidente comenzo al amanecer, cuando la caravana de los Hermanos Llanta encontro el paso bloqueado por cuarenta y tres cactus de distinto tamano, todos alineados sobre el asfalto agrietado con una disciplina impropia de organismos sin calendario. El conductor principal intento rodearlos. Los cactus giraron. Despacio, claro, porque son cactus, no funcionarios con cafe, pero giraron lo suficiente para dejar claro que aquello no era decoracion.
La Oficina Provisional de Caminos ha enviado un mediador botanico, un topografo y dos hombres con palas que abandonaron el lugar al descubrir que las plantas parecian escuchar. El mediador asegura que los cactus no hablan, pero se inclinan de forma muy expresiva cada vez que alguien menciona sal. El topografo, por su parte, ha declarado que si un obstaculo se desplaza tres metros por dia ya no puede considerarse obstaculo sino actor politico.
Los mercaderes estan divididos. Algunos exigen despejar la ruta a machetazos, propuesta que perdio fuerza cuando un cactus pequeno pincho tres neumaticos, una bota y la autoestima de un guardaespaldas sin moverse de sitio. Otros han empezado a vender bolsas de sal a precio de medicina sentimental. En el yermo, cualquier crisis tarda menos de diez minutos en convertirse en mercado.
Los ancianos de Paso Astilla dicen que no es la primera migracion espinosa. Segun ellos, ciertos cactus recuerdan carreteras antiguas, rios subterraneos y conversaciones de soldados que murieron haciendo guardia junto a cunetas. Cada tantos anos despiertan, arrancan sus raices con un sonido parecido a un suspiro seco y caminan hacia donde creen que todavia queda humedad. Si por el camino encuentran una carretera, la tratan como si fuera un rio muerto. Y los rios muertos, queridos oyentes, tambien cobran peaje.
La version oficial prefiere hablar de mutacion vegetal inducida por fertilizante militar, tormentas ionizadas y falta de respeto a la jardineria local. La version popular, mucho mas util para vender panfletos, sostiene que los cactus buscan un lugar donde jubilarse sin que nadie les pida sombra gratis. Una nina de la caravana afirma haber visto al cactus mas grande senalar el horizonte con dos brazos y llorar una gota de resina. La gota fue recogida, tasada y discutida por tres comerciantes antes de evaporarse de verguenza.
Mientras tanto, la fila de viajeros crece. Hay brahmin aburridos, mensajeros con paquetes urgentes desde hace dos siglos, un predicador que interpreta las espinas como signos de puntuacion divina y un tecnico de radio que intenta grabar el sonido de las raices moviendose bajo el asfalto. Dice que suena como una multitud pequena arrastrando muebles por un sotano. Personalmente, he oido peores discos y algunos se vendieron bien.
La Oficina de Caminos recomienda no gritar a los cactus, no sentarse sobre ellos para demostrar autoridad y no ofrecerles sal de mesa si la etiqueta dice gourmet, porque podria crear expectativas de clase. Tambien recuerda que cualquier conductor que intente atravesar la manada sera responsable de sus pinchazos, de los danos emocionales causados a la flora y de rellenar el formulario V-17B: Interaccion Vial con Vegetacion Desplazable.
Desde Radio Rad-Yermo sugerimos paciencia. Si una planta ha sobrevivido al fin del mundo, a los herbivoros mutantes y a la poesia mala de los viajeros, tal vez merezca cruzar primero. Lleven agua, negocien con respeto y no prometan jardines que no puedan mantener. Seguiremos informando si la ruta se despeja, si los cactus fundan sindicato o si alguien descubre por que demonios una planta necesita tanta sal.
Hasta entonces, recuerden: en el yermo incluso lo que parece quieto puede estar yendose a alguna parte. Y si el camino empieza a pincharles los tobillos, quiza no sea el camino. Quiza sea la naturaleza, por fin, presentando una reclamacion.
por Rex Reverber! | Jul 29, 2026 | Noticias del Yermo
Por Rex Reverber, transmitiendo con una manta en los hombros, tres horas de sueño pendiente y la sospecha de que mi almohada informa al municipio.
Atención, supervivientes con ojeras reglamentarias, comerciantes de café dudoso y ciudadanos que todavía creen que dormir es una actividad privada. En el mercado de Columna Torcida acaba de abrir la Inspección Provisional de Colchones, Sacos y Superficies de Reposo, una oficina dedicada a certificar que nadie sueñe por encima de sus posibilidades.
La institución ocupa una caseta hecha con somieres soldados, archivadores militares y una cortina que parece haber sobrevivido a tres incendios por pura burocracia. En la entrada, un cartel casi ilegible advierte que todo colchón, manta, hamaca, sillón roto, alfombra enrollada o montón de ropa con aspiraciones terapéuticas deberá pasar revisión antes de ser usado para dormir más de veinte minutos consecutivos.
Según la inspectora jefe, Doña Fulgencia Muelles, el problema no es el descanso en sí, sino sus consecuencias administrativas. “La gente se tumba sin control, sueña cosas, despierta con ideas y luego pretende aplicarlas”, explicó mientras clavaba un sello sobre una almohada que no había opuesto resistencia. “Así empiezan las rutas nuevas, los matrimonios inconvenientes y las revoluciones con mala espalda”.
El nuevo reglamento divide el sueño en cinco categorías. Cabeceo accidental: libre de tasas si no genera recuerdos. Siesta ligera: permitida con aviso verbal al vecino más cercano. Sueño profundo: requiere licencia, testigo y declaración de no haber visto ciudades intactas, familiares muertos o máquinas expendedoras llenas. Pesadilla: se considera actividad de riesgo y debe notificarse al despertar. Sueño profético: queda prohibido hasta nueva orden, salvo para funcionarios con plaza fija.
Las inspecciones son minuciosas. Un empleado golpea el colchón con una llave inglesa para comprobar su sinceridad. Otro acerca un contador geiger, no tanto para medir radiación como para detectar nostalgia acumulada. Si los muelles suenan demasiado esperanzados, el descanso queda suspendido. Si la almohada conserva forma de cabeza pensativa, se abre expediente.
Los primeros multados no tardaron en llegar. Un pastor de brahmin fue sancionado por quedarse dormido sobre dos sacos de pienso y declarar, al despertar, que había soñado con un prado. El prado no constaba en el catastro local. Una chatarrera recibió aviso por una hamaca que producía sueños recurrentes de agua corriente. Tres niños fueron obligados a rellenar el formulario S-12 después de construir una fortaleza de mantas donde, según testigos, “se podía descansar sin sentirse vigilado”.
El mercado ha reaccionado como reacciona siempre el yermo cuando alguien inventa una norma: creando negocios para esquivarla. Ya se venden certificados de insomnio preventivo, almohadas con doble fondo para ocultar sueños pequeños y colchonetas declaradas oficialmente como “superficie de espera horizontal”. Un reparador ofrece eliminar recuerdos de sábanas usadas con vapor, vinagre y amenazas suaves.
No todos están en contra. La Asociación de Vecinos que Roncan con Culpa asegura que la medida traerá orden a las noches compartidas. “Antes cualquiera se dormía y empezaba a gemir nombres, números de búnker o recetas de sopa”, dijo su portavoz. “Ahora, al menos, sabremos quién tiene permiso para inquietarnos”. Los mercaderes también celebran que las colas de inspección obliguen a la gente a permanecer despierta justo frente a los puestos de estimulantes.
La parte más delicada del reglamento afecta a los sueños de antes de la guerra. Quien despierte diciendo haber visto calles limpias, luces sin parpadeo, neveras llenas o una cama que no intenta morder deberá presentarse en la oficina para una entrevista de reajuste emocional. Doña Fulgencia insiste en que no se trata de censura, sino de higiene pública. “La esperanza no declarada contamina más que el moho”, dijo. “Y el moho, por lo menos, se puede rascar”.
Desde esta frecuencia recomendamos prudencia. Si van a dormir, revisen primero que su colchón no tenga número de serie, que los muelles no susurren y que ningún funcionario esté midiendo sus párpados desde una distancia sospechosamente legal. En caso de pesadilla, no griten nombres propios: los nombres propios abren ventanillas.
La Inspección anuncia próximas campañas: control de cabezadas en reuniones, homologación de mantas tristes y un plan piloto para cobrar recargo a quienes despierten “demasiado renovados”. Seguiremos informando si el descanso vuelve a ser libre, si los colchones se sindicalizan o si alguien consigue dormir ocho horas sin generar un trámite.
Hasta entonces, cuiden sus espaldas, escondan sus almohadas buenas y recuerden: en el yermo pueden quitarte el techo, el agua y la fe en los mapas. Pero cuando empiezan a pedirte licencia para soñar, quizá lo revolucionario sea echarse una siesta sin avisar a nadie.