UNA MANADA DE CACTUS MIGRATORIOS BLOQUEA LA RUTA 17B Y EXIGE SAL DE CARRETERA
Por Rex Reverber, transmitiendo con los calcetines llenos de espinas, la cantimplora mirando al suelo y una pregunta razonable: desde cuando una planta tiene derecho de paso.
Atencion, caravanas del norte, vendedores de repuestos y caminantes que aun distinguen una sombra de una emboscada vegetal. La Ruta 17B permanece cortada desde ayer por una manada de cactus migratorios que avanza lentamente hacia el oeste y se niega a apartarse hasta recibir sal de carretera, agua con personalidad y, segun algunos testigos, una disculpa formal por siglos de macetas ofensivas.
El incidente comenzo al amanecer, cuando la caravana de los Hermanos Llanta encontro el paso bloqueado por cuarenta y tres cactus de distinto tamano, todos alineados sobre el asfalto agrietado con una disciplina impropia de organismos sin calendario. El conductor principal intento rodearlos. Los cactus giraron. Despacio, claro, porque son cactus, no funcionarios con cafe, pero giraron lo suficiente para dejar claro que aquello no era decoracion.
La Oficina Provisional de Caminos ha enviado un mediador botanico, un topografo y dos hombres con palas que abandonaron el lugar al descubrir que las plantas parecian escuchar. El mediador asegura que los cactus no hablan, pero se inclinan de forma muy expresiva cada vez que alguien menciona sal. El topografo, por su parte, ha declarado que si un obstaculo se desplaza tres metros por dia ya no puede considerarse obstaculo sino actor politico.
Los mercaderes estan divididos. Algunos exigen despejar la ruta a machetazos, propuesta que perdio fuerza cuando un cactus pequeno pincho tres neumaticos, una bota y la autoestima de un guardaespaldas sin moverse de sitio. Otros han empezado a vender bolsas de sal a precio de medicina sentimental. En el yermo, cualquier crisis tarda menos de diez minutos en convertirse en mercado.
Los ancianos de Paso Astilla dicen que no es la primera migracion espinosa. Segun ellos, ciertos cactus recuerdan carreteras antiguas, rios subterraneos y conversaciones de soldados que murieron haciendo guardia junto a cunetas. Cada tantos anos despiertan, arrancan sus raices con un sonido parecido a un suspiro seco y caminan hacia donde creen que todavia queda humedad. Si por el camino encuentran una carretera, la tratan como si fuera un rio muerto. Y los rios muertos, queridos oyentes, tambien cobran peaje.
La version oficial prefiere hablar de mutacion vegetal inducida por fertilizante militar, tormentas ionizadas y falta de respeto a la jardineria local. La version popular, mucho mas util para vender panfletos, sostiene que los cactus buscan un lugar donde jubilarse sin que nadie les pida sombra gratis. Una nina de la caravana afirma haber visto al cactus mas grande senalar el horizonte con dos brazos y llorar una gota de resina. La gota fue recogida, tasada y discutida por tres comerciantes antes de evaporarse de verguenza.
Mientras tanto, la fila de viajeros crece. Hay brahmin aburridos, mensajeros con paquetes urgentes desde hace dos siglos, un predicador que interpreta las espinas como signos de puntuacion divina y un tecnico de radio que intenta grabar el sonido de las raices moviendose bajo el asfalto. Dice que suena como una multitud pequena arrastrando muebles por un sotano. Personalmente, he oido peores discos y algunos se vendieron bien.
La Oficina de Caminos recomienda no gritar a los cactus, no sentarse sobre ellos para demostrar autoridad y no ofrecerles sal de mesa si la etiqueta dice gourmet, porque podria crear expectativas de clase. Tambien recuerda que cualquier conductor que intente atravesar la manada sera responsable de sus pinchazos, de los danos emocionales causados a la flora y de rellenar el formulario V-17B: Interaccion Vial con Vegetacion Desplazable.
Desde Radio Rad-Yermo sugerimos paciencia. Si una planta ha sobrevivido al fin del mundo, a los herbivoros mutantes y a la poesia mala de los viajeros, tal vez merezca cruzar primero. Lleven agua, negocien con respeto y no prometan jardines que no puedan mantener. Seguiremos informando si la ruta se despeja, si los cactus fundan sindicato o si alguien descubre por que demonios una planta necesita tanta sal.
Hasta entonces, recuerden: en el yermo incluso lo que parece quieto puede estar yendose a alguna parte. Y si el camino empieza a pincharles los tobillos, quiza no sea el camino. Quiza sea la naturaleza, por fin, presentando una reclamacion.