CONCURSO DE BELLEZA DE ROBOTS DESGUAZADOS TERMINA EN EMPATE TECNICO Y TRES INCENDIOS MENORES
Por Rex Reverber, transmitiendo con el extintor cerca, la ceja ligeramente chamuscada y una fe moderada en la elegancia de la chatarra.
Atencion, amantes del glamour oxidado, mecanicos sentimentales y supervivientes que todavia planchan una camisa antes de saquear una farmacia: la localidad de Tuerca Dulce celebro ayer su gala anual de belleza para robots desguazados, un certamen donde se valora el brillo residual, la cojera poetica, la dignidad del tornillo suelto y, sobre todo, la capacidad de no explotar durante el desfile.
El evento, patrocinado por el Taller Viuda Alegre y por una marca de lubricante que insiste en ser bebible si uno ha perdido toda esperanza, reunio a diecisiete participantes procedentes de chatarrerias, refugios abandonados, talleres de dudosa ventilacion y una boda cancelada por causas electricas. Todos ellos fueron presentados sobre una pasarela hecha con puertas de nevera, tablones robados y una alfombra roja que, segun el comite organizador, fue roja antes del apocalipsis o despues de un accidente que nadie quiere detallar.
La categoria principal, Belleza Funcionalmente Dudosa, comenzo con fuerza. El primer concursante, modelo domestico pre-guerra reconvertido en perchero de combate, ejecuto tres reverencias, emitio una receta de pastel de manzana y perdio una rueda con una elegancia que arranco aplausos. El segundo, un robot de mantenimiento sin torso pero con mucha actitud, recorrio la pasarela arrastrando una guirnalda de bombillas fundidas mientras repetia: “servicio completado”, frase que emociono a varios viudos y confundio a un perro.
Los jueces puntuaban cuatro apartados: simetria superviviente, expresividad del faro ocular, tristeza mecanica y riesgo de incendio. Este ultimo factor genero debate, porque algunos vecinos consideran que el fuego deberia penalizar y otros sostienen que una llama pequena, bien situada, aporta presencia escenica. En el yermo, queridos oyentes, la critica de moda siempre ha ido un paso por detras de la gestion de emergencias.
La favorita de la noche era la Unidad B-12, conocida como “Señorita Chispa”, una antigua maquina expendedora con piernas de tractor, antenas decoradas con flores metalicas y una voz capaz de vender refrescos a cadaveres indecisos. Su desfile fue impecable hasta que intento sonreir, gesto que activo un mecanismo interno de calentamiento y prendio fuego a la banda de “Miss Resiliencia”. El publico lo interpreto como una declaracion artistica. Los bomberos, como una falta de respeto.
El segundo incendio se produjo durante la prueba de talento, cuando un aspirador autonomo llamado Romualdo interpreto una version instrumental del himno local usando un ventilador, tres latas y el lamento de sus propios cojinetes. La actuacion fue descrita como “valiente” por quienes estaban lejos y como “legalmente ruido” por quienes conservaron la audicion. Al finalizar, Romualdo libero una nube de pelusa inflamable que alcanzo el puesto de palomitas radiactivas. Hubo susto, humo verde y ventas excelentes.
El tercer fuego, mas pequeno pero filosoficamente mas grave, ocurrio en la categoria Elegancia de Combate, cuando dos robots empatados se negaron a abandonar la pasarela. Uno afirmaba haber ganado por “superioridad de oxidacion romantica”. El otro solo podia imprimir recibos, pero imprimio ciento cuarenta y dos, todos con la palabra “corona”. La disputa termino con ambos conectandose al mismo enchufe ceremonial, fundiendo el cableado y dejando a Tuerca Dulce sin luces durante seis minutos, periodo que varios asistentes describen como la parte mas sofisticada de la gala.
Ante la imposibilidad de decidir un ganador, el jurado declaro empate tecnico entre Señorita Chispa, Romualdo y el robot impresor de recibos, que no habia sido nominado pero habia generado suficiente documentacion como para resultar juridicamente inevitable. La corona, fabricada con una rueda dentada, dos cucharas y la alianza de un matrimonio disuelto por mutacion, fue colocada sobre una mesa comun hasta que alguien descubra cual de los premiados tiene cabeza estable.
Las reacciones han sido intensas. La Asociacion de Chatarra con Autoestima celebra que el certamen “visibilice cuerpos mecanicos no normativos, parcialmente funcionales y emocionalmente abollados”. El Sindicato de Extintores Exprimidos, en cambio, exige ensayos previos, limites de voltaje y una norma clara sobre si las llamas cuentan como accesorio. Los vendedores del mercado solo piden repetirlo pronto, porque nunca se habian vendido tantos tornillos con fines romanticos.
Desde Radio Rad-Yermo recomendamos asistir a futuras ediciones con gafas protectoras, calzado aislante y expectativas bajas pero resistentes. Si tienen en casa un robot viejo que ya no barre, no dispara y no recuerda para que fue construido, no lo tiren. Denle una cinta, limpienle el ojo bueno y dejen que camine bajo los focos. En este mundo nuestro, hasta la chatarra merece una noche para sentirse imprescindible antes de volver a sujetar una puerta.
Tuerca Dulce anuncia que el proximo concurso incluira una categoria infantil para tostadoras con carisma, siempre que los seguros acepten distinguir entre ternura y cortocircuito. Seguiremos informando si aparece la corona, si Romualdo deja de zumbar o si alguien consigue convencer al robot impresor de que una ovacion no necesita recibo.