APARECE UNA OFICINA DE RECLAMACIONES EN MITAD DEL CRATER Y YA EXIGE NUMERO DE TURNO
Por Rex Reverber, transmitiendo con el formulario B-17 en una mano, el orgullo administrativo en la basura y una sospecha creciente de que el apocalipsis no destruyo la burocracia: solo la libero de sus supervisores.
Atencion, supervivientes, damnificados, curiosos con quemaduras leves y personas que todavia creen que quejarse sirve para algo. Exploradores de la ruta de Polvo Largo han informado de la aparicion de una oficina de reclamaciones en el centro exacto de un crater reciente, con ventanilla, sello oficial, archivadores oxidados y una cola de ciudadanos que no saben si estan esperando compensacion, juicio o simplemente sombra.
El crater, que hasta el martes era una zona normal de piedras tristes y escorpiones con poca conversacion, comenzo a humear al amanecer. Al disiparse la nube, los vecinos encontraron una cabina administrativa perfectamente instalada sobre una plataforma de cemento agrietado. En el cristal podia leerse, escrito con letras torcidas pero sorprendentemente firmes: OFICINA PROVISIONAL DE RECLAMACIONES POR CATASTROFES RECIENTES. Debajo, una nota aclaraba: no se aceptan quejas de ayer; vuelvan cuando el dolor haya madurado.
La ventanilla esta atendida por un funcionario de edad indeterminada, piel color expediente olvidado y una visera verde que parece haber sobrevivido a todas las guerras por pura hostilidad al cambio. Segun los testigos, solo responde al nombre de Responsable de Turno, aunque nadie ha visto todavia otro turno, otro responsable ni nada que se parezca a una pausa para comer.
El procedimiento es sencillo, en el sentido en que una trampa de oso tambien es sencilla. Primero hay que coger numero. Despues hay que explicar la catastrofe sufrida en un maximo de tres frases, sin llorar sobre el papel, sin usar metaforas y sin culpar directamente al cielo salvo que se aporte recibo meteorologico. A continuacion, el funcionario entrega un formulario segun la gravedad del desastre: verde para molestias menores, amarillo para perdidas materiales, rojo para mutaciones con testigos y gris para aquellos casos en los que el solicitante no esta seguro de seguir siendo legalmente la misma persona.
Los primeros reclamantes ya han presentado quejas variadas. Un mercader exige compensacion porque la explosion convirtio su carro en una opinion. Una familia solicita la devolucion de una cabra que entro en el crater, salio con gafas y ahora se niega a reconocer parentesco. Un buscador de chatarra denuncia que la onda expansiva le robo el sombrero, aunque el funcionario ha archivado el caso como aspiracion vertical no demostrada.
Lo mas inquietante no es que la oficina funcione. Lo inquietante es que funcione bien. Los numeros avanzan, los sellos caen con precision, los expedientes se apilan en orden alfabetico y cada queja recibe una respuesta provisional dentro de un plazo que, para los estandares del yermo, roza la brujeria. Un anciano de Paso Aguja afirma que presento una reclamacion por perdida de vivienda y recibio una carta en la que se le informaba de que su casa habia sido reclasificada como recuerdo disperso, categoria no indemnizable.
Las autoridades locales han intentado intervenir, pero encontraron el acceso bloqueado por un cartel que decia: para quejas sobre la oficina, dirijase a la oficina. Tres alguaciles hicieron cola durante cuarenta minutos antes de descubrir que necesitaban cita previa para preguntar por la cita previa. Uno de ellos regreso convencido de que habia sido contratado temporalmente como subinspector de polvo.
Varios teoricos de cantina proponen explicaciones. Algunos creen que se trata de un refugio subterraneo que, tras dos siglos bajo tierra, ha emergido con la mision intacta y el sentido comun completamente evaporado. Otros sospechan de una maquina pre-guerra diseñada para absorber frustracion ciudadana y convertirla en papel timbrado. Una tercera hipotesis, defendida por un hombre que vende boligrafos mordidos a precio de reliquia, sostiene que la burocracia es una forma de vida radiactiva y que acaba de encontrar terreno fertil.
Desde Radio Rad-Yermo recomendamos precaucion. Si se acercan al crater, lleven agua, sombra, una copia de su queja y otra copia por si la primera es declarada emocionalmente ilegible. No firmen documentos que prometan reparacion total del alma en cinco dias habiles. No acepten convertirse en testigo presencial de su propia perdida si no recuerdan haber estado alli. Y, sobre todo, no discutan con el sello: el sello siempre gana.
La oficina seguira abierta, segun el cartel, hasta que se resuelva la catastrofe, se agoten los formularios o el crater presente una reclamacion contra sus ocupantes. Seguiremos informando desde una distancia legalmente ambigua. Mientras tanto, queridos oyentes, recuerden: en el yermo pueden arrebatarte el techo, el nombre, la sombra y hasta la ultima lata de judias. Pero si algo demuestra esta noticia es que siempre quedara alguien dispuesto a pedirte que lo pongas por escrito.