SE BUSCA A UN BRAHMÍN CON DOS CABEZAS Y TRES OPINIONES POLÍTICAS
Por Rex Reverber, moderando este debate desde una distancia prudente y detrás de una mesa que ya ha sobrevivido a peores campañas.
Las autoridades locales de Plaza Remache han emitido una alerta para localizar a un brahmín de dos cabezas y, según el parte oficial, tres opiniones políticas claramente incompatibles entre sí. El animal, conocido por responder ocasionalmente al nombre de Ministro, interrumpió ayer una asamblea vecinal, mordió varias pancartas y logró dividir a la población en cuatro bandos, uno de los cuales insiste en que el brahmín tiene razón aunque no sabe en qué.
Ministro fue visto por primera vez durante una reunión sobre el reparto de agua, asunto que ya suele convertir a ciudadanos razonables en cuchillos con zapatos. El brahmín entró en la plaza arrastrando una cuerda, dos cubos vacíos y una dignidad extraña. Una de sus cabezas comenzó a mugir cada vez que alguien proponía racionamiento. La otra golpeaba el suelo cuando se hablaba de libre comercio. En un momento culminante, ambas intentaron comerse el acta de la reunión, lo que algunos interpretaron como una moción de censura.
El problema se agravó cuando varios vecinos aseguraron distinguir patrones en sus mugidos. Según Doña Beta, tejedora, vigilante voluntaria y enemiga declarada de las sopas aguadas, la cabeza izquierda defiende una redistribución solidaria de heno. La cabeza derecha, en cambio, parece apoyar la propiedad privada de abrevaderos y los incentivos fiscales para establos. La tercera opinión, que nadie sabe de dónde sale porque el animal solo tiene dos cabezas, se manifiesta mediante coces, eructos y una tendencia a sentarse sobre cualquier urna disponible.
Desde entonces, Ministro ha aparecido en al menos tres actos públicos. En el mitin del Consejo del Pozo, arrancó los carteles de ambos candidatos y se comió solo las promesas impresas en letra grande. En el debate sobre seguridad, empujó al alguacil contra un tonel y luego lamió su placa con aparente respeto institucional. En la inauguración de una nueva cerca comunal, la atravesó sin detenerse, gesto que algunos analistas califican de crítica directa a las fronteras artificiales.
La población está dividida. El Partido del Cubo Lleno acusa al brahmín de agente desestabilizador enviado por asentamientos rivales. La Liga del Heno Libre lo considera un pensador incomprendido. Un grupo de jóvenes ha comenzado a vender insignias con el lema “Muge por mí”, mientras los ancianos del pueblo recuerdan una época mejor en la que las bestias solo arruinaban cosechas y no consensos.
Las autoridades piden no acercarse al animal con panfletos, urnas, megáfonos ni preguntas cerradas. También recomiendan evitar frases como “¿y tú de qué lado estás?”, ya que la última persona que lo hizo recibió una respuesta simultánea en forma de lametón, cabezazo y pisotón. Los médicos describieron el diagnóstico como “participación democrática excesiva”.
Radio Rad-Yermo consultó a un especialista en ganado mutante, quien explicó que los brahmines de dos cabezas ya presentan desafíos de coordinación, apetito y filosofía básica. “Si además desarrolla una tercera postura ideológica”, añadió, “podríamos estar ante un caso de rumia dialéctica avanzada”. Cuando le preguntamos qué significa eso, contestó que necesitaba más fondos.
Mientras continúa la búsqueda, Plaza Remache ha suspendido sus asambleas hasta nuevo aviso o hasta que alguien encuentre una forma de contar votos que no puedan ser masticados. Algunos vecinos celebran la pausa. Otros temen que Ministro haya demostrado algo incómodo: quizá nuestros sistemas políticos no son tan distintos de un animal cansado, hambriento y lleno de contradicciones.
Si ven a un brahmín grande, polvoriento, con mirada de candidato y tendencia a interrumpir discursos, no intenten debatir. Ofrezcan agua, retrocedan despacio y avisen a las autoridades. Y recuerden: en el yermo, toda criatura tiene derecho a opinar. Lo peligroso empieza cuando la criatura descubre que la audiencia aplaude.