INFORME ESPECIAL: APARECEN HUELLAS DE SERVOARMADURA ENTRANDO EN UNA BIBLIOTECA QUE NO EXISTE

Por Rex Reverber, con una linterna, una grabadora y la firme sospecha de que algunos libros muerden.

Exploradores del norte han informado del hallazgo de un rastro de servoarmadura que conduce hasta las ruinas de un edificio que, según todos los mapas disponibles, nunca estuvo allí. Las huellas aparecieron al amanecer, marcadas con una precisión imposible sobre tierra seca, ceniza vieja y fragmentos de asfalto derretido.

Lo más inquietante no es que alguien con armadura pesada entrara en una biblioteca fantasma. Lo inquietante es que las huellas también salen. Y salen cargadas.

En torno al lugar se han encontrado páginas chamuscadas, fichas de préstamo, lomos de libros sin título y varios trozos de papel con anotaciones en tinta azul. Una de las frases recuperadas dice: ‘Todo lo que se olvida vuelve armado’. Otra, más práctica, simplemente advierte: ‘No devolver tarde’.

Los habitantes del asentamiento cercano de Paso Ceniza aseguran que la biblioteca aparece solo algunos días, siempre después de tormentas eléctricas o emisiones de radio especialmente melancólicas. Desde lejos, el edificio parece una estructura de preguerra: columnas rotas, ventanales altos, escalones cubiertos de polvo y una puerta principal entreabierta. Desde cerca, sin embargo, nadie consigue ponerse de acuerdo sobre cuántas plantas tiene.

Un comerciante local afirma haber entrado una vez buscando refugio y haber salido con un manual de reparación de tostadoras, tres poemas sobre el fin del mundo y la certeza absoluta de que su nombre estaba mal escrito desde el nacimiento. Otro testigo asegura que oyó pasos metálicos en la sección infantil.

Las huellas de servoarmadura presentan un detalle preocupante: no corresponden a ningún modelo habitual. Son más profundas de lo normal, como si quien caminara cargase algo muy pesado, o como si la propia armadura estuviera intentando no caer hacia dentro de la tierra. En el borde de una pisada se encontró polvo de papel, no barro.

Radio Rad-Yermo no puede confirmar si la biblioteca contiene conocimiento perdido, una trampa prebélica, una base secreta o simplemente el club de lectura más agresivo del yermo. Lo que sí podemos confirmar es que varios saqueadores que intentaron entrar regresaron en silencio, entregaron voluntariamente sus armas y preguntaron si alguien conocía un buen corrector ortográfico.

Si encuentran un edificio lleno de libros donde ayer solo había desierto, no entren solos. Y si una voz desde dentro les susurra que tienen una multa pendiente, recuerden: la ignorancia mata, pero la administración sobrevive a todo.