En el vasto e impredecible Yermo, donde el peligro acecha en cada esquina y la supervivencia es un arte diario, la innovación encuentra formas curiosas de manifestarse. Damas y caballeros del Yermo, preparemos nuestros paladares para una experiencia que pocos olvidarán rápidamente. La última creación del infame Culto del Ojo Ardiente está aquí y su relevancia ya ha comenzado a sacudir los cimientos de nuestra percepción sensorial: la infusión de polvo de tumba.

Esta peculiar bebida, servida tibia y con trozos flotando, promete una experiencia que desafía cualquier convencionalismo que el pre-Guerra pudiera haber considerado apropiado. Los fervientes seguidores del culto aseguran que esta bebida «abre los sentidos al verdadero grito del universo». Para los menos entendidos, podría parecer simplemente una broma de mal gusto, pero en el Yermo, lo desconocido a menudo se abraza con un extraño entusiasmo.

Según sus fieles, «abre los sentidos al verdadero grito del universo».

Tu querido servidor y narrador de las maravillas del Yermo, Rex Reverber, tuvo el «placer» de degustar esta estrafalaria creación. ¿Mi veredicto? Pues bien, me dio tres visiones y una jaqueca. Puedo quizás afirmar que la experiencia fue a la vez iluminadora y, en una vuelta irónica del destino, oscuramente educativa.

Según Rex Reverber: «me dio tres visiones y una jaqueca».

La infusión de polvo de tumba representa lo que muchos en el Yermo ya saben: nunca subestimes la capacidad de la desesperación humana para inventar algo completamente inaudito. Un vigoroso golpe de efectos psicoactivos es aparentemente parte de la receta. Sin duda, el destino del culto debe tener un plan, uno que yo al menos no logro discernir tras mi noche de delirio inducido.

A pesar de mi propia experiencia, es mi deber informarles sobre las tendencias emergentes que aparecen entre las civilizaciones del Yermo. La bebida está logrando una popularidad considerable en ciertos círculos, especialmente aquellos que buscan ampliar los límites de la conciencia y quizá, inadvertidamente, los de la realidad misma.

Así que, queridos oyentes de Radio Rad Yermo, les dejo con una advertencia: si deciden participar de este nefasto néctar, asegúrense de estar en compañía de amigos confiables… y de llevar una buena cantidad de agua purificada para el «día después». Esta es, sin duda, una de las reliquias más controvertidas del sutil arte culinario que nuestro mundo postapocalíptico tiene para ofrecer. ¡Hasta la próxima vez, manténganse vigilantes y recuerden que, en el Yermo, lo único constante es el cambio!

¡Espero que el público aprecie este pedazo de prosa tan sensacional y colorida como la bebida del Culto del Ojo Ardiente mismo! Si decides probarla, asegúrate de tener a mano un buen antídoto para las visiones desenfrenadas del Yermo. ¡Hasta la próxima transmisión de Radio Rad Yermo con Rex Reverber!